“Si tomas rosquillas por San Blas, dolor de garganta no tendrás”, dicen en Jaén,  por eso procuro cada año tomar alguna…, ya que mi trabajo requiere tener la garganta a punto.

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Ermita de la Aurora de Priego de Córdoba

 

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Es costumbre en Jaén cada año por San Blas ir al barrio de la Magdalena, al patio de la Iglesia del mismo nombre a por rosquillas para la garganta. Por cierto, si no conocéis la Magdalena os recomiendo la visita. Se trata de una antigua mezquita, de planta cuadrada y cuatro naves, que conserva interesantes tablas que en su día formaban parte de retablos,  destaca especialmente el Cristo del Corpus, siglo XVI.  Cuenta también con un patio con arcadas que, aunque algo transformado, pudo ser el Shan de la antigua mezquita, incluso un pequeño minarete en uno de los ángulos del mismo.

Pero volvamos a San Blas. San Blas fue médico, y después obispo de Sebaste, Armenia,  hasta su martirio en el año 283. Segú recoge la Leyenda Dorada de Jacopo da Voragine (siglo XII), curó a un niño que se ahogaba hasta el punto de morir a causa de una espina de pescado que tenía clavada en su garganta. San Blas puso la mano sobre su cabeza y sanó de manera inmediata.

También nos cuenta este libro cómo antes de ser martirizado pidió a una mujer que le seguía que cada año, en el aniversario de su muerte, 3 de febrero, encendiera una candela  y la llevara a la iglesia para ofrecerla en su nombre. Y es que curiosamente el día de antes de San Blas es el día de la candelaria, y nuestra costumbre es hacer hogueras o “candelas” . En algunos lugares persiste la costumbre de bendecir a las personas el día 3 de febrero con dos velas con esta frase: “Por la intercesión y los méritos de San Blas, obispo y mártir, Dios te libre de los dolores de garganta y de cualquier otro mal” , es por eso el patrón de los naringólogos.

La tradición, que es muy sabia, fue relacionando al santo con las rosquillas, añadiendo a esta “leyenda” la rosquilla de pan, de manera que hoy día nos ha llegado la historia con algún adorno más, y la versión popular cuenta que San Blas le dio pan a aquel niño que se estaba ahogando, de manera que esta versión no nos deja claro si el santo obró el milagro, o fue la miga de pan la que consiguió arrastrar la espina y salvar a la criatura.

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Bueno, sea como fuere, hoy existe la costumbre de las hogueras por la Candelaria, y las rosquillas por San Blas.

Por cierto, un dato curioso ¿dónde tenemos una imagen de San Blas? Pues en la ermita de la Aurora, antes ermita de San Nicasio. Además,  ¿sabías que cuentan las crónicas que el marqués de Priego contrajo una  enfermedad infecciosa de garganta y se encomendó a San Nicasio para sanar? Los dos santos en la misma ermita, los dos santos con atributos similares ¿Casualidades? Quizá a lo largo del tiempo ha habido una confusión de roles o de santos…

Ahí lo dejo…yo por si acaso, ya me he comido la rosquilla de San Blas.